BIONEOSIS I


Es curiosa la manera de vivir que fuimos adoptando a raíz del surgimiento del apocalipsis zombi. Si, apenas recuerdo el már de confusión que nos causó aquel primer reanimado que tras vomitar una materia amarillo verdosa en el monumento a la revolución, se comiera las entrañas de una oficial de policía que tuvo la desdicha de acercarse a auxiliarlo -lugar equvicado, momento equivocado-
Después vino la confusión total, el caos, la caída de la civilización mexicana. La policía cayó a los 10 días, y es que claro: sus recursos apenas alcanzaban para combatir delincuentes, una horda de zombis, ni siquiera estaba presupuestada... Aún recuerdo haber ultimado a un oficial de la preventiva, no soy asesino, eso fue misericordia, su cuello manaba sangre como si de una mórbida fuente carmín se tratase, sus manos destrozadas sostenían un rosario y la foto de su hija de 6 años. 
-¡por... Favor... ! Mátame, no quiero ser un descarnado-
Yo lo hice, aunque al ser uno de mis primeras muertes no pude verlo a los ojos, tuve que dispararle en la nuca, después de todo solucionabamos dos problemas con su muerte: yo tendría un arma y 18 balas extra, y el no regresaría al mundo como un descarnado...
Descarnado, 

Continuará.

Christian Perales
#Elcomisariodelterror
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11-10-19

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